Friday, April 01, 2005

A tu pueblo, de repente

A tu pueblo, de repente, había ido
con el ansia de encontrar una aventura
y sin saber que me iría enriquecido.

Llegué un día gris en la espesura
de la niebla otoñal, y con el frío
que lleva en sus inicios la locura.

La locura de un deseo viejo y mío.
La locura de entregarme a un extraño.
¡Ay locuras, gloria traen, o extravío!

Atrás iban a quedar normas de antaño,
de los tiempos, ahora río, tan oscuros
cuando era otro más en el rebaño.

Romper quería, al fin, los altos muros
que te imponen las costumbres y la gente
y dar alas a mis sueños, los "impuros".

Cual hoja blanca que no tenía en mente
encontrarse alma tan clara y tan noble
y en sorpresa te trocaste, lentamente.

En un mundo seco y frío es suerte doble
tropezarse en el borde del camino
con un árbol tan frondoso como un roble.

¿A quién debo agradecer, es al destino,
la ventura de este encuentro, de este hallazgo?
¡El Tarot lo predecía, cristalino!

Con los ojos bien abiertos ahora yazgo
recordando tu abrazar, tu hermano abrigo,
y tu misma existencia te agradezco,
compañero querido, viejo amigo.

Arnhem, 7/XI/1993

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